Queridos Reyes Magos:

Sí, me he portado bien, como otros años y no, no me merezco carbón. Sé que a veces he cometido errores, pero soy humano e imperfecto, lo que provoca que en muchas ocasiones meta la pata.

La verdad es que me he cansado de que nunca me traigais lo que pido porque un año os pedí un tractor de juguete de tamaño grande y debe ser que en oriente la medida “grande” es más bien pequeña, porque no me podía montar en el tan deseado tractor.

Y no sólo ha sido ese juguete, sino que todos los años he ido pidiendo cosas que no me habéis concedido: la paz en el mundo (y tuvimos la guerra de Irak, el 11-M, el atentadod e la T4…), el amor entre las personas de la tierra (hay más divorcios que nunca, familias rotas, etc.) y os pedí que no hubiese más pobres en el mundo (y la crisis hace que cada día más familias se encuentren con que no tienen ni que comer…).

Lo siento, pero este año os mando al paro a los tres y a todos vuestros pajes. Y como sólo hay alguien capaz de solucionar todo esto, a ti te lo pido, Niño Jesús, que has nacido pobre como nosotros, tú que eres el Amor y la Paz, haz que entre los hombres no haya mayor deseo que Tú. Colma de bendiciones a todos, especialmente a los que menos tienen.

Yo no voy a pedir nada, ya tengo todo cuanto quería. Ahora sólo deseo que los demás tengas todo aquello necesario: una familia, un hogar, trabajo, salud, amigos, etc. Pero, sobre todo, felicidad. Y que esa felicidad seas tú, Señor. Que hagas felices a todos los hombres de esta triste tierra. Como decía santa Teresa de Jesús: “Sólo Dios basta”.

Saludos cordiales,
Nicolás de María
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